Es posible estimular el cerebro Es posible estimular el cerebro

Es posible estimular el cerebro

CON TU MUNDO 10 October, 2016 María Alejandra Tavera


Sabemos que a lo largo de la vida el cerebro no se desgasta. Hablamos de un órgano cuya mayor característica es la capacidad de cambiar constantemente.

Aquello de que solo usamos el 10% de nuestro cerebro, o que que no sabemos realmente cómo funciona, es un mito. La verdad es que, con los avances científicos que se han dado en la era actual, se ha logrado conocer su función a profundidad y lo que sí es seguro es el dinamismo de este órgano; su capacidad de cambio, de potenciación; lo que conocemos como plasticidad neuronal.

“Todo el mundo usa el cerebro según las capacidades que tenga. Si adquiere más capacidades lo va a usar más, el cerebro va a cambiar y va a estimular otras partes del mismo para esas funciones o va a especializar una parte para eso que está aprendiendo. Esa es la plasticidad”, explica el neurólogo clínico, Alejandro Villarraga Peña.

Así como cuidamos nuestro cuerpo físico, buscamos mantenerlo en forma y darle más años de utilidad, ¿por qué no estimular nuestro cerebro? Este es uno de los retos que tiene la neurología para los próximos años. No se trata solo de prevenir o reducir las tasas de enfermedades neurológicas, sino de lograr que el cerebro se mantenga joven por más tiempo y, así, retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer.

Y es que la inteligencia —o el desarrollo cerebral— no está marcada solo por factores genéticos. En ella entran en juego elementos ambientales que determinan la evolución neuronal.
Si nos referimos a la inteligencia como la capacidad de tomar decisiones y que estas sean acertadas, es verdad que por genética una persona viene con una inteligencia definida, pero también entra en juego todo lo que pasa después del nacimiento. Como explica el especialista, no es lo mismo los niños que deben valerse por sí mismos, conseguir su comida y trabajar, que los que no lo tienen que hacer. “Digamos que en quien está expuesto a un ambiente entre comillas hostil, las capacidades para subsistir y tomar esas decisiones van a ser mucho mayores. Pero a largo plazo, en cuanto a adquirir conocimientos y habilidades en otros aspectos intelectuales, no va a ser lo mismo alguien que siguió haciendo lo mismo toda la vida que alguien que no”. Con el aprendizaje el cerebro continúa retándose, desarrollando nuevas conexiones y logrando destrezas que le ayudarán a tener una mejor calidad de vida.

Pero ¿nuestro cerebro puede seguir mejorando y creando nuevas neuronas a lo largo de la vida?
Lo cierto es que sí existe una etapa evolutiva del cerebro con varios periodos determinantes. El primero es el prenatal; el segundo y quizá más importante, es el nacimiento, pues si hay complicaciones en ese momento pueden desencadenarse problemas neurológicos, y el tercero es la infancia, la época en la que más se puede estimular el cerebro.

Según la publicación Principios de la Neurociencia, de Eric R. Kandel, a partir de los 20 años no ganamos más neuronas, pero esto no quiere decir que ya no podamos estimular el cerebro. “De ahí en adelante lo que se hace es potenciarlas, aumentar su transmisión para que se vuelvan más prolongadas y se genere mayor número de sinapsis”, puntualiza Villarraga.

¿Cómo potenciar el cerebro?

Sí es posible aprender nuevas cosas en la vida adulta, pero como explica el doctor Villaraga, es cuestión de dedicarse.” Si quiere ser bueno en ajedrez toca jugarlo, leerlo, estudiarlo”, afirma.

Y no se trata solo de aprender por el hecho de adquirir nuevos conocimientos o técnicas para una necesidad puntual; es cuestión de estimular el cerebro, de permitir que esa plasticidad siga dándose para tener una vida más activa y, así, apuntarle desde joven a una vejez más exitosa. Pero, ¿qué factores pueden favorecer el aprendizaje?

Actividades lúdicas intelectuales. Leer libros, ver obras de teatro, películas de cine que requieran concentración y análisis. Pero, como recomienda el especialista  “comentarlo es lo bueno, hacer de eso una actividad intelectual”. Es ahí cuando el cerebro se estimula, porque ese ejercicio de razonar sobre lo que se acaba de leer o ver y debatir con sus propios argumentos potencia las neuronas.

Los pasatiempos como crucigramas, concursos de preguntas y respuestas, sudokus, también son un claro elemento de estimulación cerebral pues requieren un estado mental alerta, despiertan neuronas en diferentes partes del cerebro y mejoran el procesamiento mental y la memoria.

Asímismo es fundamental el ejercicio y la actividad física. Una cuarta parte de la sangre que bombea el corazón se va para el cerebro y cuando una persona se ejercita aumenta el gasto cardiaco y por ende el flujo sanguíneo cerebral. Así se incrementa la capacidad de las neuronas para usar el oxígeno y establecer más eficientemente la conexión entre ellas.

Salir a trotar, practicar un deporte con otras personas con las que se pueda interactuar y crear conexiones, beneficia el cerebro. Estudios canadienses y estadounidenses sobre la prevención del deterioro cognitivo han demostrado que entre las actividades lúdicas una de las que más impacta es el baile, al ser una actividad física que requiere un aprendizaje, en cuanto a los pasos y rutinas de baile, y que además es divertida.

Por último, es importante desarrollar nuevas destrezas que impliquen un esfuerzo real. Aprender un nuevo idioma es una de las acciones que más estimula la plasticidad cerebral. El solo hecho de incorporar palabras nuevas a nuestro vocabulario, significados diferentes de cosas que siempre se han entendido de una manera pero que en otro idioma se pueden interpretar de forma diferente, como es el concepto del amor, llevan a que nuestro cerebro cambie. Tocar un instrumento o aprender tecnologías cuando nunca se ha hecho, va a llevar a que neuronas que estaban poco activas despierten y se dé un cambio en nuestra capacidad mental. Es cuestión de elegir un conocimiento o actividad que realmente nos rete y dedicarse con compromiso a este •

 

Neuronas libres de humo

Entre los hábitos no saludables para el cerebro, el cigarrillo es uno de los más perjudiciales.

Su consumo se ha asociado con problemas cerebrovasculares, teniendo un mayor riesgo de desarrollar trombosis. Además las personas que fuman van produciendo pequeños infartos cerebrales que pueden llevar más rápido al deterioro cognitivo.

Por eso evitar el consumo de tabaco, así como buscar espacios libres de humo son unas de las recomendaciones claves a la hora de poner en práctica las tácticas de estimulación cerebral mencionadas y proteger nuestra salud mental.

El simple hecho de respirar aire puro mejora nuestro cerebro. Ejercitarse en un parque, montar en bicicleta, encontrarse con sus amigos en lugares abiertos y libres de contaminación o salir de vez en cuando de la ciudad en busca de espacios verdes no solo despeja la mente sino que permite una respiración más pura y consigo un mejor funcionamiento del cerebro.

La plasticidad es el aprendizaje en sí. Aprender patrones de movimiento, caminar, usar los cubiertos, expresarse adecuadamente; capacidades que el cerebro antes no tenía. Es todo lo que aprendemos.

20 años aproximadamente es la edad hasta la cual se ganan neuronas nuevas. A partir de entonces lo que se hace es potenciarlas.