Actitud, la mejor herramienta para la perimenopausia Actitud, la mejor herramienta para la perimenopausia

Actitud, la mejor herramienta para la perimenopausia

CON TU CUERPO 1 April, 2016 María Alejandra Echeverry


Los cambios que se dan en la mujer desde el período previo a la menopausia requieren una mirada holística, que le permita afrontarlos de manera natural.

ASESORA
LINA MARÍA GIRARD
Ginecóloga
Adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

Un tema de actitud, ese es el gran meollo del asunto a la hora de asumir la menopausia y la perimenopausia –período previo–, así lo explica la doctora Lina María Girard, ginecóloga y especialista en estudios avanzados en investigación clínica y manejo de menopausia. Lo anterior no implica desconocer la importancia de acompañar este estado de la vida de la mujer desde una perspectiva médica, sino asegurarse de que se enfoque de manera integral, reconociendo tanto lo físico, como lo emocional.

Una transición natural entre la etapa reproductiva de la mujer y el cese, así se define la perimenopausia, que puede darse entre tres y ocho años antes de que llegue la menopausia, es decir, puede empezar entre los 40 y los 45 años.

La doctora Girard aclara que, siendo una época en la cual aparecen patologías ginecológicas que implican sacar el útero en algunas mujeres, sucede que estas pueden asumir que no sentirán los síntomas de perimenopausia y menopausia, lo cual no es cierto.

“Dejar de menstruar porque le sacaron el útero no quiere decir que está ya en esta etapa, el útero per se no cambia nada, simplemente no menstrúan porque ya no está este órgano. Lo que marca todo el tema hormonal es la funcionalidad ovárica y la reserva que tienen los ovarios”, precisa.

UN ESTADO DE LA MUJER

revista-salud-coomeva-con-tu-mente-18La menopausia es un estado natural de la mujer. Así como en un momento dado llega la menstruación y las hace fértiles, en otro se acaba y la fertilidad también, en palabras de la doctora Lina: “Hablamos más de un estado que de un período, porque llegamos ahí y ahí nos quedamos”. Y para que haya un diagnóstico de menopausia debe haber un año completo de ausencia menstrual, el cual se mide de manera retrospectiva, no prospectiva, esto porque en la perimenopausia es habitual que existan ciclos irregulares y ausencias menstruales, así que puede darse una amenorrea de cinco meses y llegar nuevamente, caso en el cual la cuenta del período de 12 meses inicia otra vez cuando se vuelva a ir.

Mientras se da el diagnóstico, que se complementa con exámenes médicos y teniendo en cuenta la edad y otra sintomatología, se continúa en la perimenopausia, desde la cual la forma de asumirlo resulta vital, explica la especialista: “Hay un asunto de actitud fundamental hacia lo natural que es el proceso, ¿para qué pelear con esto? Es como pelear con el acné en la adolescencia. Existen estigmas sociales y este estado a veces es mirado de forma peyorativa, por eso hay que tener mente abierta”.

12 meses de ausencia de la menstruación es un signo contundente del inicio de la menopausia en las mujeres.

En lo práctico conviene tener hábitos saludables: una buena dieta, ejercicio y no alejarse del sol, pues unos 15 minutos de exposición diaria –en especial en los brazos–, sin protección solar, permiten mantener unos niveles adecuados de vitamina D. También es importante el consumo de calcio y, en concepto de la doctora Girard, los lácteos ayudan a conservar huesos fuertes y a evitar su desgaste prematuro.

La especialista explica que la formación de masa ósea se da hasta los 30 o 32 años, aunque la más importante termina a los 18; así que lo que sigue de la tercera década de vida en adelante es mantener lo que se construyó, es decir, se pasa a una etapa de estabilización o gasto. “Entonces, si no se consume calcio de alguna manera: lácteos y frutos secos, principalmente, o suplementos cuando no se ingieren estos alimentos o sus derivados, el organismo empieza a sacar la reserva de los huesos, debilitándolos. Algunas mujeres rechazan los suplementos porque pueden producirles constipación, pero hay muchas sales de calcio para ensayar hasta encontrar una adecuada. La idea es que sean suplementos y no reemplazos, pero si alguna no puede ingerir el calcio en alimentos, pues necesitará un remplazo”.

¿Y LAS HORMONAS QUÉ? 

revista-salud-coomeva-con-tu-mente-15Medicar o no medicar para afrontar los cambios en el ciclo reproductivo de la mujer es un asunto que varía mucho de una a otra, de ahí la importancia de siempre consultar y no ingerir lo que le mandaron a la amiga. “Se puede empezar a medicar desde la perimenopausia si la sintomatología lo amerita en alguna paciente. En este tema, uno de los principales marcadores que tenemos para las decisiones terapéuticas son síntomas que alteren la calidad de vida de la paciente, caso en el cual se puede medicar desde esta etapa; hay hormonas de uso cíclico e incluso algunos anticonceptivos que ya tienen estudios de seguridad hasta en mujeres de 50 años y que contienen por ejemplo estradiol, un estrógeno más parecido al que producimos las mujeres; todo esto, repito, con un soporte de exámenes de cada paciente en caso de que se deba empezar a suministrar hormonas”.

El gran temor de muchas mujeres es la propensión a desarrollar cáncer de mama o trombosis venosa secundaria a la ingesta de hormonas, pero tampoco es para alarmarse, para eso están los exámenes de cada paciente y la supervisión y seguimiento médico, que sabrá considerar los riesgos. Igual resulta importante aclarar que, así como algunas mujeres necesitan reemplazo hormonal desde la perimenopausia, hay algunas que no lo requerirán ni siquiera al llegar a la menopausia, todo dependerá de sus síntomas y de qué tanto afecten su calidad de vida.

ALGUNOS SÍNTOMAS DE ESTA ETAPA

Todos los tejidos del organismo reciben la hormona del estradiol que los ayuda a funcionar adecuadamente, lo cual cesa cuando llega la menopausia, y se producen síntomas como:

  • Trastornos vasomotores u oleadas de calor en la cara y cuello seguidas de sudoración fría.

  • Sequedad vaginal y la disminución o ausencia de lubricación durante las relaciones sexuales.

  • Deseo frecuente, molestia al orinar y pérdida del control
    de la orina.

  • Cambios de la menstruación, que en este período son normales: el intervalo, la cantidad del sangrado o la duración. Se puede menstruar cada 20 días o cada 90, y durar uno o 10 días, por ejemplo.

  • Síntomas premenstruales exacerbados, puede haber más
    irritabilidad, dolor de cabeza, oleadas de calor, sudoración,
    entre otros.

  • Dificultad para la iniciación del sueño e interrupciones durante la noche, así como crisis de sudoración nocturna y deseos frecuentes de orinar.

  • En lo emocional puede darse ansiedad, nerviosismo, mayor estrés, desconcentración,
    disminución del rendimiento, pérdida de la memoria, se afecta la capacidad de decisión y puede ocurrir que se dé falta de autoestima, entre otros asuntos.

Otra opción son las hormonas bioidénticas provenientes de una planta llamada wild yam, desarrolladas más recientemente y que todavía no están a la venta en Colombia, las cuales copian la forma molecular de las hormonas que secretamos mujeres y hombres en ovarios y testículos, respectivamente, con buen efecto en síntomas como trastornos de sueño, calores y falta de energía. También están las isoflavonas, sustancias no esteroides, que funcionan en ciertas pacientes que tengan una buena flora intestinal que les permita actuar sobre la misma, aunque los estudios en este caso son más limitados y muestran un efecto un poco mayor al placebo.

Estas son algunas de las alternativas que pueden explorar los médicos tratantes, y sean sustancias naturales o químicas, siempre debe haber una estricta supervisión médica. Lo más importante en este proceso es reconocer que se trata de una etapa de muchos cambios para la mujer, que puede coincidir con jubilaciones anticipadas, menor deseo sexual y nido vacío, asuntos que suponen una carga emocional aún mayor. Son, todas, situaciones naturales que pueden afrontarse con conciencia y acompañamiento médico y que representan una oportunidad de cambio donde hay menores responsabilidades y más tiempo para disfrutar la vida.